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La pesadilla de Jardel, parte 2

El árbol baobab

Segunda de dos partes...

Tiempo después, Jardel regresó de una nueva serie de viajes por el espacio. Su tío al oír de su regreso fue de inmediato a avisarle de la repentina muerte de su padre. Sin poder hacer nada mas que resignarse, fue a visitarlo a su tumba. Se hincó y a manera de tributo dejó caer unas gotas de un líquido que había traído de un lejano planeta. El líquido era transparente y decían algunos que significaba la pureza de la vida. Jardel con los ojos llorosos hacía este pequeño tributo a su padre, un hombre que siempre le inspiró a hacer las grandes hazañas que seguía dispuesto a continuar.

Al llegar a su casa su madre y tío lo recibieron contentos, sin embargo notaron la tristeza en la cara del joven. Sirvieron por la noche una maravillosa cena en la que sus mejores amigos estaban invitados, celebraban como siempre, el regreso a salvo de Jardel. Pero éste cansado por el viaje, y comentando que desde la salida de su último destino no podía conciliar el sueño, prefirió subir a su cuarto y acostarse. Jardel quería dormir...

Al momento de lograr dormir una vez más, gracias al excesivo cansancio, a las emociones vividas, así como la muerte de su padre, fue cuando Jardel volvió a soñar. Estaba en medio de una calle, donde los edificios de piedra se alzaban a los lados. Maravillado, el joven aventurero decidió caminar por aquella avenida donde los seres habitantes vivían su vida con normalidad. Cuando de pronto escuchó una serie de explosiones, los edificios caían. Al mismo tiempo se escuchaban balazos a lo lejos cuando de pronto se dio cuenta que una mujer que caminaba junto a él caía víctima de un francotirador en lo alto de uno de los edificios que todavía seguían de pié. Jardel corrió, huía entonces atemorizado de lo que pasaba. Nunca antes se había sentido con tanto miedo al ver que quienes disparaban eran de la misma especie que quienes morían. ¿Era acaso esto una pesadilla? Logró entonces meterse en un edificio, cerró la puerta con cuidado y subió las escaleras para poder esconderse. Sólo oía con terror que las explosiones continuaban, que los disparos no terminaban... Llegó entonces a un cuarto donde observaba que alguien le apuntaba. El que tenía el arma en la mano empezó a gritarle y sólo terminó cuando Jardel se aventó para quitarle la misma. Tras una serie de golpes el arma se disparó, aquella persona había muerto. Jardel horrorizado trató de ver qué había pasado cuando al levantarse se vio en un espejo...

-¡No! ¡No puede ser cierto!-

Karpel subió las escaleras para ver qué le sucedía a su sobrino. Tranquilizándolo le comentaba que sólo había sido una pesadilla, que no sucedía nada, que estaba bien. Al poco rato subió su madre y Jardel ya mas tranquilo se sentó. Tiempo después, tranquilamente se levantó a la ventana donde observaría las estrellas y la enorme luna de su planeta.

-Visité un planeta habitado por seres tan terribles que creo jamás podré dormir tranquilo.- decía mientras alzando una mano observaba el frasco con el liquido transparente, el agua...

-¿En eso soñaste Jardel? ¿Esa fue tu pesadilla?- preguntaba su tío.

-Sí, pero me dio mas miedo cuando creí que era uno de ellos. Cuando imaginé que era un hombre...-

Por
Enrique Figueroa Anaya
Productor Kiosko

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